Ya Soy desarrollador

¡Ay por Dios!, pero qué ganas tenía de enseñar mi trabajo. Y es que el mundo de la programación iba como iba. Uno trabajaba un tiempo por adelantado y cuando por fin podía enseñarlo tenía que ponerse a trabajar en rectificación tras rectificación.

En fin… POR FIN podía presentar mis demos que había diseñado expresamente para esa empresa.

Comenzaré por los orígenes, cuando desarrollaba mis propios videojuegos en casa y llegaba a acuerdos con pequeñas editoriales que regalaban el juego junto con la revista.

Estaba cansado de vivir de este modo pues la cosas no parecían cambiar nunca. Intenté darle un margen de descanso al ordenador
pero ese martirio mental me deterioraba. Y volví a rellenar de códigos la pantalla por no acabar con ellos y por no matarme, a causa de ese pánico y esa ansiedad constantes.

Y mi vida se paró pero la tierra siguió girando, me refugié en mi cuarto y cerré las ventanas. Tenía que poner de mi parte y acabar con esa noria exasperante de formas repetitivas y empezar de cero. ¡Vaya frase típica! ¿No? Cierto, pero es la que me ha acompañado en gran parte de mi vida. No se ni cuantas veces he caído y me he vuelto a levantar, pero siempre lo consigo, a pesar de los reveses del camino. Creo que en el fondo es lo que hacemos día a día, no sabemos lo que nos depara el mañana y el poder superar un día tras otro es lo que nos hace fuertes, o por lo menos a mí me lo ha hecho. Llegaba el momento de guardar el pasado, vivir el presente y creer en el futuro.

Pensé que la vida era demasiado corta para no dedicarme a lo que me gustaba, ni tiempo como para crear algo mediocre. Ya estaba bien de aplazar para mañana lo que sabía que debía conseguir desde que empecé. Entre la procrastinación y la mediocridad de los desarrollos, era un suicidio diario.

Busqué un colega con las misma inquietudes y nos dispusimos a dar el gran salto. Mientras preparábamos nuestro demostrario, nos dio tiempo de desarrollar: Ship Pilot y Sputnik para SPE (Software de Programadores Españoles).

Suspiré con pereza, me levanté de la cama y empecé a juntar mis cosas, 26 de julio de 1988 era el día que había acordado con Dinamic para tener una reunión. Podía olvidarme hasta de la cabeza pero no del disquete portador de las demos. Me dirigí hasta la estación donde me esperaba mi colega Eduardo.

Al llegar nos recibió Victor Ruiz que nos hizo de cicerone hasta una sala. Durante el trayecto nos cruzamos con jóvenes que deambulaban de un lado a otro. Al llegar ya estaban esperándonos los hermanos de Victor: Pablo y Nacho, además de Javier Cubedo.

Las demos gustaron pues acto seguido Pablo nos acompaño a su despacho para formalizar un contrato sobre un juego donde solo existía el nombre y unos pocos gráficos. Nada de historia ni diseño. De momento le llamaban el innombrable, aunque en el disquete de unos gráficos sueltos que nos dieron para pruebas, ponía Sajonian Surffer.

Firmamos un contrato para un desarrollo de 4 meses sobre los 4 ordenadores base: amstrad, spectrum, msx y comodore. Ellos se comprometieron a enviarnos los gráficos y el diseño los más rápido posible.

¿Qué sucedió con este desarrollo? En mi libro, que pronto estará disponible, desarrollo esta y otras muchas anécdotas.

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