
Para conseguir que todo el engranaje de la empresa funcione, se debe lograr que todo el equipo esté cohesionado, es decir que todos sus miembros mantengan la motivación y el compromiso. Fomentar la cooperación entre los diferentes departamentos requiere de un líder carismático y enfocado en dar cumplimiento en los objetivos del negocio.
Una jornada para fomentar el espíritu de equipo, siempre es una buena idea. Pero si cabe, hacerla para celebrar el aniversario de la empresa, lo es aún más. Algo así debieron pensar en Akamon, el Presidente y el CEO, cuando decidieron disfrutar de un agradable día de descanso y diversión, en un ambiente tranquilo, para conmemorar el primer año de la fundación de la empresa.
El día emblemático de la empresa se acogía en un local pensado para albergar celebraciones de aniversario. El parador estaba situado a medio camino entre las sedes de Valencia y Barcelona, lo que obligaba, a su vez, a disponer de trasporte de ida y de vuelta para los que no tuvieran coche propio, la mayoría, o quisieran ir en el que la compañía ponía a su disposición.
«El Team Building consiste en un conjunto de ciertas actividades o talleres para fomentar el espíritu de equipo y la cooperación entre sus trabajadores para garantizar un clima de trabajo colaborativo.»
Se contrató a un coaching, experto en gestión de alto rendimiento, encargado de llevar el hilo conductor de los talleres.
Al llegar al recinto nos introdujimos en un amplio espació adaptado para la ocasión con sillas plegables de madera dispuestas de tal manera que, en un momento dado, se pudieran retirar con facilidad y dejar todo el espacio diáfano para las actividades.
El asesor comenzó la actuación con una presentación para romper el hielo. Terminada su disertación, comenzó con las actividades físicas por grupos o parejas: corriendo, jugando, danzando, siguiendo, saltando, atando, soltando, abrazándose; en los que unos dependíamos de los otros para generar confianza. Más tarde dividió a todos los miembros de la empresa en varios equipos. Todos con la misma tarea, competirían unos contra otros.
Se acercaba la hora de comer y todavía quedaba por realizar dos técnicas de alto impacto: El Arrowbreaking y el Firewalking

Algunos pocos se negaron a realizar la primera, pero para la segunda las deserciones fueron bastantes más. Mi curiosidad por las soflamas de los expertos en alto rendimiento que aseguraban que “andar sobre brasas” me iba a ayudar a ser yo mismo, a convertirme en un referente en mi entorno y a ser un líder en mi vida; me invitaban a que no me negara a la oportunidad de ser la mejor versión de mi mismo. Esto era ya una constante desde hacía años y no iba a perder esta ocasión y, después de romper la flecha, me situé en la fila donde solo los valientes (¿o ingenuos?) se atrevían.
Hacía calor a esa hora. Mientras, yo soportaba descalzo las calientes baldosas que me quemaban la planta de mis pies como las brasas ardientes que me esperaban.
Llegado mi momento, la expresión de mi rostro transmitió un inquieto dramatismo: mirada lejana, inclinación significativa, ceño fruncido y postura tensa. Al instante, mis pies descalzos tomaron contacto con los rescoldos, todavía llameantes, hasta que, después de unos cuantos pasos, crucé sin titubeos los 4,5 metros de brasas. Un chorro de agua fría sobre mis pies me sacó del estado de trance y evitó que se me quedaran ascuas entre los dedos.
¿Qué influjo había yo experimentado para salir ileso tras caminar sobre una alfombra de carbón en combustión?
¿Hay algún truco que explique tan curioso fenómeno o es cuestión de fe? Hay quien atribuye a una serie de fenómenos paranormales la habilidad de evitar las quemaduras durante la caminata. Los físicos, que muy pocos de ellos se han atrevido a quitarse los zapatos para desplazarse sobre los carbones ardientes, sugieren que el presunto peligro es un engaño, asegurando que las brasas no son buenas conductoras del calor y que los pies de la persona que camina sobre su superficie mantienen un contacto limitado con el carbón. Sin embargo, más de 20 personas de entre los trabajadores de Akamon, que habían acudido al evento,resultaron con quemaduras.
La mayoría del equipo no había pegado bocado desde el desayuno, entonces el hambre que sentíamos era indescriptible después de toda la mañana con actividades, pero tras la intensidad del susto les invadía una angustia e impotencia enormes, aunque no fue la única fuerza rectora de la comida posterior; la mayoría pensaban más en el cuidado de sus pies, que por dar gusto a su estómago.
Y tú que piensas de la técnica de alto impacto del FireWalking: ¿es un fenómeno místico, un acto de fe, una manifestación paranormal o un fraude?



